EL perro en la playa

perro.jpg Fabian solía ir con su perro a la playa todos los domingos.

Mientras su amo, su amigo, tomaba un baño, se postraba paciente en la arena esperando su regreso, sitiendo la brisa marina en el hocico.

El hombre alejaba siempre hasta la última boya y volvia a nado, después salía del agua y usaba su toalla verde.

Una vez seco, abrazaba al animal y paseaban en dirección hacia la plaza.

El porte erguido del perro y su grácil trote mostraban lo orgulloso que se sentia de su vida, de su rutina.

Y asi fue durante cientos de semanas.

Uno de esos domingos, Fabian se alejó más allá de la última boya. Nadie supo porque quiso poner fin a su vida. Ese día no habia traido la toalla, pero el perro permanecía sentado esperando.

Y así estuvo durante horas, durante días. Esperando.

Al caer la tarde, volvía cabizbajo en direccion a la plaza. Durante la semana dormitaba cerca de la playa comiendo basuras y llorando y cada domingo, volvía a su atalaya de arena, a esperar a Fabian.

Pero Fabian nunca volvía.

Y así fue durante cientos de domingos.

* Basado e inspirado en una leyenda popular.

3 comentarios en “EL perro en la playa

  1. Dios!!! cómo me cuentas estas cosas?!?! si mi sensibilidad hacia lo canino es exagerada!!! En que playa!?!? que voy a buscarlo, eh!??! Estas leyendas tan tristes…

  2. Muchos han sido el perro, otros muchos han sido el amo. Pero nadie habla de los que han sido la playa, y el mar, y han visto la escena repetirse mil veces. Y la playa entiende muy bien el sufrimiento del perro, y del amo u_u

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