De un sueño. (Parte I)

No le había costado mucho entrar al piso. Llevaba siempre una tarjeta del videoclub en la cartera y le había servido alguna vez para abrir la puerta de su casa cuando se dejaba las llaves dentro.
Pero esa no era su casa.

Marcelo buscaba entre los libros, en la habitación. Ladeaba carpetas y escudriñaba en los portalapices.

– Donde coño lo habrá puesto?

La búsqueda no parecía muy fructífera.

Y fue cuando oyó abrirse la puerta de la calle. En un segundo pensó en esconderse debajo de la cama, pero se quedó paralizado y solo pudo quedarse ahí de pie. Congelado.

Elvira y los niños volvían de la compra, y ella soltó las bolsas de golpe al ver a un extraño ahí de pie. No supo si gritar o actuar con normalidad. Cogió por la tangente.

– Tranquila, no se asuste. Déjeme que le explique.- balbuceó un espitoso Marcelo.

Elvira se avalanzó contra el intruso y apuntó sus uñas al rostro del hombre que, intentando no ser agresivo, la agarró de los antebrazos.
Los niños estaban paralizados, la puerta entreabierta.

– Por favor, solo un minuto, te lo explicaré. Se trata de tu hermana.

Hacía un par de meses que Elvira no sabia nada de su hermana Merche. Eso la hizo calmarse y aumentar su curiosidad. El forcejeo iba en descenso, pero la mujer no bajaba la guardia.

– Hijo de puta! que ha pasado con mi hermana! quien coño eres y que coño haces aquí!
– Calma, te lo explicaré.
– Tú eres Daniel. Te ha mandado a buscar sus cosas, verdad? Voy a llamar a la policía.

El nombre de Daniel le resultaba familiar a Marcelo. De hecho, el motivo principal de su allanamiento era precisamente Daniel.

– Escúchame, por favor. No soy Daniel. Estoy aquí porque sé que tu hermana guardó un teléfono y una dirección por aquí, y he venido a buscarlo. No te lo he pedido a ti porque no quería que te asustaras.
Por favor, créeme y escúchame.

Elvira tranquilizó a los niños y los envió a su habitación. Repuso su blusa y su pelo y miró al joven con desconfianza. Pero haía visto muchas caras despreciables y la de aquel tipo no se lo parecía. Puso una cafetera al fuego y encendió un cigarrillo.

– Más te vale que convenzas, chaval.
– Verás, lo que te voy a contar quizás no te haga mucha gracia. Pero no quiero que te asustes, estoy aquí para solucionarlo.

Marcelo cogió el cigarrillo que Elvira le ofreció. Se sentó en el sofá y mesó sus cabellos hacia atrás.

– Daniel no es ese chico amable y cordial que Merche te ha contado. Tu hermana trabaja en la carretera, es prostituta. No es contra su voluntad, he sabido que está enamorada de Daniel.
Ese teléfono y esa dirección me serían muy útiles para averiguar quien está por encima de Daniel. – su argumento le pareció bastante precipitado, pero había tenido que contar esa historia tantas veces que había preferido saltarse párrafos.

– Sospechaba algo, pero no quería creerlo. Así que eres policia, no?
– No
– Y entonces porqué haces todo esto?…me da igual, la verdad. Cómo está ella?
– Ella está bien, y ahí es cuando te explicaré porque estoy en medio de todo esto.

La niña irrumpió en el comedor semi asustada y mirando al intruso. Se había meado encima y salió de la habitación con más vergüenza que miedo.

– Cariño, ahora va mamá, vuelve al cuarto.

Miró al joven a los ojos esperando algún dato revelador. Marcelo agachó la vista y apagó la colilla en el cenicero.

– Se trata de mi madre.
– Tu madre?
– Si. Mi madre está cuidando de Merche. La va a ver todos los días y le lleva dinero. La invita a comer y evita que se acueste con cualquiera. Luego le da dinero para que justifique su trabajo diario. Así desde hace un mes.
– Y si puede saberse… porqué hace tu madre eso? – Elviar había oído muchas historias raras durante su vida. Esperaba cualquier respuesta.

El joven apoyó la espalda en el sofá y lanzó un suspiro.

– No lo se. Sólo se que no quiere hablar de ello.

Fueron quizás cinco minutos de silencio y de quietud, rotos por la pequeña hija de Elvira que volvió a irrumpir.

– Busca lo que te haga falta, voy a cambiar a la niña.


* Continuará, si vosotros quereis. Si la historia os parece buena, os invito a continuarla. Quizás entre todos escribamos un Best Seller. Ánimo. Cualquier párrafo será continuado por mi o por otros lectores. Mola eh?

3 comentarios en “De un sueño. (Parte I)

  1. Oye está muy bueno, he leido la continuación en otro blog (Yugular) pero ¿cómo saber si alguien mas lo continua? ¿Teneís una lista o algo?
    Saludos!

  2. Tcalo, en uno de los post que hay por aqui hay una lista de donde poder encontrar los capitulos, te animo a que sigas si quieres.

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