No hay lugar a disyuntiva cuando se trata de sentimientos.
Ni nada es hipérbole cuando es para expresar tantas cosas.
Y cuánta intención en desvencijarlo de los eternos subyacentes, cuanto légamo barbullante.

Qué manera de joder, no tendrán nada más que hacer?

He llegado al desenlace, a la conclusión, en que si todos mis errores me han llevado hasta este prado, no me arrepiento de ninguno.